Ciberbullying es un término que se utiliza para describir cuando un niño o adolescente es molestado, amenazado, acosado, humillado, avergonzado o abusado por otro niño o adolescente, a través de Internet o cualquier medio de comunicación como teléfonos móviles o tablets.
Se caracteriza por que el acoso se da entre dos iguales, en este caso, menores. Es importante distinguirlo, ya que existen otras prácticas en la que se involucran adultos y que se denominan simplemente ciberacoso o acoso cibernético, con las consecuencias legales que tienen los actos de un mayor de edad en contra de un menor.
Formas de Manifestarse
- Provocación – iniciar una pelea en la red utilizando un tema que sea polémico y que se preste a discusión intensa.
- Hostigamiento – actos de un compañero a otro de forma reiterada y repetitiva con contenido amenazante.
- Denigración – conductas con la intención de hacer quedar mal a una persona a través de la difusión de imágenes o videos en situaciones vergonzosas.
- Suplantación de la personalidad – entrar a un correo electrónico o red social sin el consentimiento de la persona y realizar actos en su nombre, siempre negativos y amenazantes.
- Violación de la intimidad – cuando un estudiante embauca a otro para realizar actos de intimidad y luego los difunde de forma masiva por el celular.
- Exclusión- cuando un estudiante es apartado de un grupo dentro de internet sin que exista una razón aparentemente lógica.
Porcentajes de ciberbullying en redes sociales.
Un estudio realizado por la institución antibullying Ditch The Label revela que Instagram se ha convertido en la plataforma con mayor número de registros de casos de ciberbullying y abusos.Según el estudio, que ha sido realizado con adolescentes del Reino Unido, 42% de los jóvenes intimidados en internet lo han sufrido a través de Instagram, mientras que el 37% relató que sufrían ataques por Facebook y 21% por el Snapchat. Hasta entonces, Facebook era la plataforma más usada para el ciberbullying – un estudio realizado por The Troll Nation en 2013 indicaba que el 87% de los adolescentes que sufrían intimidaciones eran impactados a través de dicha plataforma.
Otro estudio, hecho en 2014, descubrió que el 30% de los jóvenes han sufrido bullying online en Facebook mientras que por Instagram “solo” un 22%, lo que revela un cambio por parte de los adolescentes para esta red social.
Casos documentados de Ciberbullying
Una tarde después del colegio Lucía y su hijo Iker iban a casa de su abuela. Iker se quedaba retrasado y su madre le llamaba al orden puesto que todos los semáforos se acababan poniendo rojos por su tardanza. Lucía, desesperada por la lentitud, chilló a Iker.
Este se puso como loco, comenzó a chillar, a insultarla, a decir que se quedaría allí todo el día…
Lucía viendo que ese comportamiento no era propio de Iker trató de sentarlo en un banco y le preguntó lo más tranquila que pudo qué pasaba. Iker al ver la reacción de su madre comenzó a llorar desesperadamente. Lucía le dejó llorar y esperó hasta que este estuvo más tranquilo. Entonces ella le volvió a preguntar qué pasaba. Iker le dijo que algunos niños de clase se metían con él, le insultaban, le llamaban pringao y luego por Snapchat le seguían insultando. Por esta aplicación le mandaban fotos de él con filtros de animales y con insultos, pero no tenía pruebas porque estos mensajes tenían puesto un tiempo determinado para verse y luego desaparecían.
Lucía trató de tranquilizarle y le dijo que todo se arreglaría. Su padre y ella irían al colegio a hablar con la directora y los profesores para que solucionaran el problema. Él se puso a llorar otra vez porque no quería que lo contara, pues quizás sufriría represalias. Lucía le dijo que, si no lo contaba, nadie le podría ayudar, que en el colegio estarían muy pendientes de él para protegerlo y que ella y su padre también estarían siempre alerta.
Iker se quedó más tranquilo y juntos fueron a casa, en vez de a casa de la abuela. Hablaron con su padre e Iker contó a los dos quiénes eran los niños que se metían con él. Y tras la charla trataron de pasar el resto de la tarde como pudieron, porque para todos era duro.
Los padres, cuando se durmió Iker hablaron y lloraron porque se sentían terriblemente mal. Además, algunos de esos niños habían estado con Iker desde que comenzó el colegio. Ellos mal durmieron y al día siguiente acompañaron al colegio a Iker y fueron a hablar con la directora. Esta les dijo que pondrían en marcha el protocolo para identificar si Iker sufría bullying/ciberbullying, y que daría orden a todos los profesores para que se mantuvieran alerta
Lucía e Iñaki no hablaron con ningún padre ni madre del colegio. Se desahogaron con personas ajenas al centro y trataron de infundir calma a su hijo. Sin embargo, los insultos seguían por Snapchat, así que Lucía e Iñaki hicieron fotos con sus móviles para tener pruebas de éstos. Tras unos días de espera, la directora confirmó que su hijo sufría bullying. El proceso duró aproximadamente seis meses, y, pese a que se trabajó para mejorar la convivencia en las aulas, dos niños continuaron haciendo feos a Iker, aunque este siempre era apoyado por una gran parte de la clase.
El seguimiento por parte del centro se mantuvo todo el curso y parte del siguiente. Pero no hizo falta hacer una denuncia a la policía, porque el protocolo funcionó.
Cuando nuestro hijo o hija padece algún tipo de acoso es importante mantener la calma y tratar de seguir el protocolo establecido. El dolor que sentimos hace que queramos tomar medidas nosotros/as mismos/as, pero de esa manera no ayudamos a nuestro hijo o a nuestra hija.
Este es un caso real de un niño que padeció acoso y ciberacoso y que, por suerte, acabó bien. No podemos olvidar que para prevenir este tipo de comportamientos es necesario trabajar en casa el respeto hacia la otra persona y ese respeto no solo se tiene que enseñar de forma verbal, también lo tienen que ver los niños y las niñas en su familia. Porque una familia que se respeta enseña a todos sus miembros respetar.
Un nuevo caso de "Ciberbullying"
Cuatro chicas de 16 años fueron detenidas el pasado 23 de enero en Lalín (Pontevedra) por el supuesto acoso escolar a una compañera de clase, a quien vejaron, humillaron y maltrataron durante un largo periodo tanto físicamente como en las redes sociales. Las jóvenes habían colgado también en Tuenti unas fotos de la chica cambiándose en la clase de gimnasia. La detención se produjo después de que los padres denunciasen el caso a la Guardia Civil, que investigó los hechos durante unos días y tomó declaración a alumnos y profesores del instituto pontevedrés.
Según indicó la Fiscalía de Menores de Pontevedra, las cuatro jóvenes están hoy en libertad a cargo de sus padres y el caso pone de nuevo sobre la mesa la polémica sobre el bullying y el ciberbullying en los centros escolares, una realidad difícil de combatir ya que se mezclan varias cuestiones. Es una violencia entre iguales que se hace de espaldas a los adultos. Las víctimas en muchos casos la sufren en silencio y no se atreven a denunciarla debido a que se sienten débiles psicológicamente y, asimismo, hay aún una escasa conciencia en la comunidad escolar sobre la gravedad del asunto.
La chicas detenidas tienen 16 años y están acusadas de violar la intimidad de la víctima al colgar fotos suyas, así como de supuestos delitos de torturas contra la integridad moral de la menor por insultarla y vejarla. Según informaba La Voz de Galicia, las presuntas acosadoras le hacían la vida imposible tirándole cosas a la cara y amenazándola. El instituto ya les abrió un expediente el año pasado, pero ha sido la denuncia y la intervención policial la que puede haber cambiado el curso de los acontecimientos.
Según indicó la Fiscalía de Menores de Pontevedra, las cuatro jóvenes están hoy en libertad a cargo de sus padres y el caso pone de nuevo sobre la mesa la polémica sobre el bullying y el ciberbullying en los centros escolares, una realidad difícil de combatir ya que se mezclan varias cuestiones. Es una violencia entre iguales que se hace de espaldas a los adultos. Las víctimas en muchos casos la sufren en silencio y no se atreven a denunciarla debido a que se sienten débiles psicológicamente y, asimismo, hay aún una escasa conciencia en la comunidad escolar sobre la gravedad del asunto.
La chicas detenidas tienen 16 años y están acusadas de violar la intimidad de la víctima al colgar fotos suyas, así como de supuestos delitos de torturas contra la integridad moral de la menor por insultarla y vejarla. Según informaba La Voz de Galicia, las presuntas acosadoras le hacían la vida imposible tirándole cosas a la cara y amenazándola. El instituto ya les abrió un expediente el año pasado, pero ha sido la denuncia y la intervención policial la que puede haber cambiado el curso de los acontecimientos.
Fuente: https://didaknet.com/2016/07/05/un-caso-real-de-un-nino-que-padecio-ciberbullying/

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